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Acordes y tablaturas

Romance de la infanta seducida Joaquín Díaz

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Letra

A eso de la media noche, cuando
los gallos cantan,
Don Carlos de mal de amores no
podía sosegar.
Aprisa pide el caballo aprisa pide
el calzar;
si muy deprisa lo pide, más aprisa
se lo dan.
Se ha cogido su caballo y hacia el
palacio se va,
por la calle de Doña Clara fué el
caballo a relinchar;
esto que oyó Doña Clara se ha
asomado a la ventana:
- Que furor lleva Don Carlos pa con
moros pelear.
- Más furor llevo Señora, pa con
damas platicar.
Se liaron en palabras, se fueron
bajo el rosal
y el escudero parlero, él
escuchándolo está.
- Por Dios pido al escudero, por
Dios y por caridad
desto que usted haya visto, no
quiera decir verdad.
El escudero parlero no lo ha querido
callar
y a la entrada del palacio con el
rey se fué a encontrar:
- Que su hija Doña Clara debajo el
rosal está.
- Si lo dijeras callando bien te lo
habría de pagar
pero me lo has dicho a voces; te voy
a mandar quemar.
En busca de Doña Clara, el rey al
palacio va.
Dímelo tú, Clara Niña, no me niegues
la verdad:
Eso que tu cuerpo tiene, ¿a que
padre lo has de dar?
- Yo a Don Carlos, a Don Carlos, Don
Carlos de Montealvar.
- Dímelo tú, Clara Niña dime, dime
la verdad,
mira que si no la dices te voy a
mandar quemar.
- Si yo tuviera un sobrino... a
cuantos he dado el pan-
que me llevara esta carta a Don
Carlos de Montealvar.
- Démela usté a mi, mi tia, que yo
se la iré a llevar.
Por donde le ve la gente, muy
despacito se va,
por donde no le ve nadie, no es
correr, que eso es volar.
Al entrar en el palacio, al Conde se
fué a encontrar.
- Buenos días mi buen Conde y los
que con él están,
les señor esta carta, la carta se lo
dirá.
Cogió la carta y leyó; desmayado
cayó atrás
y luego que volvió en si el punto
manda ensillar.
- Aprisita, mis criados, aprisa y no
de vagar.
Ha salido del palacio, para el
convento se va;
dejó el hábito de Conde y el de
fraile fué a tomar.
A la entrada del palacio con el rey
se fué a encontrar.
- Buenos días mi buen rey, y los que
con él están,
esa hija que usted tiene la querría
confesar.
- De curas, también de frailes, bien
confesadita va.
- Si eso ya lo hizo, buen rey, se
querrá reconciliar.
La agarró de las muñecas, la llevó
al pie del altar.
- Dímelo tú, Clara Niña, no me
niegues la verdad
lo que tienes en tu cuerpo ¿a que
padre lo has de dar?
- Yo a Don Carlos, a Don Carlos, Don
Carlos de Montealvar,
pero ¿como ha de ser eso, si a cien
leguas de aquí está?
- Alegría Doña Clara, alegría , no
pesar,
que te tiene las muñecas Don Carlos
de Montealvar.
La ha subido a su caballo, por la
hoguera fué a pasar:
- Que quemen perros en ella que a
esta no la queman ya,
case usted las demás hijas, que esta
bien casada va,
que se la lleva Don Carlos, Don
Carlos de Montealvar.

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