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Acordes y tablaturas

Milagros de San Antonio Joaquín Díaz

Álbum: Cancionero de Romances | Año: 1977

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Letra

Divino, glorioso Antonio,
suplícale a Dios inmenso
que con su gracia divina, alumbre
mi entendimiento,
para que mi lengua refiera el
milagro
que en el huerto obraste de edad
de ocho años.
Su padre era un caballero,
cristiano, honrado y prudente
que mantenía su casa con el sudor de
su frente
y tenía un huerto donde recogía
cosechas del fruto que el tiempo
traía.
Y una mañana un domingo, como
siempre acostumbraba
se marchó su padre a misa diciéndole
estas palabras:
-Antonio querido, ven aquí hijo
amado
escucha que tengo que darte un
recado.
Mientras tanto yo esté en misa, gran
cuidado has de tener
mira que los pajarcitos, todo lo
echan a perder.
Entran en el huerto, pican el
sembrado;
por eso te pido que tengas cuidado.
El padre se fue a la iglesia a oír
misa con devoción
Antonio quedó cuidando y a los
pájaros llamó:
-Venid, pajarcitos, dejad el
sembrado
que mi padre ha dicho que tenga
cuidado.
Por aquella cercanía, ningún pájaro
quedó
porque todos acudieron donde Antonio
los llamó.
Lleno de alegría San Antonio estaba,
y los pajarcitos alegres cantaban.
Al ver venir a su padre, luego los
mandó callar.
Llegó su padre a la puerta y le
empezó a preguntar:
-Dime tú, hijo amado; dime tú
Antoñito;
¿tuviste cuidado con los pajarcitos?
El hijo le contestó: -Padre, no esté
preocupado
que para que no hagan daño, todos
los tengo encerrados.
El padre que vio milagro tan grande
al señor obispo trató de avisarle.
Acudió el señor obispo con grande
acompañamiento;
quedaron todos confusos al ver tan
grande portento.
Abrieron ventanas, puertas a la par
por ver si las aves querían marchar.
Antonio les dijo a todos: -Señores,
nadie se alarme;
los pajarcitos no salen hasta que no
se lo mande.
Se puso a la puerta y les dijo así:
-Volad pajarcitos, ya podéis salir.
Salgan cigüeñas con orden, águilas,
grullas y garzas
gavilanes y mochuelos, verderones y
avutardas;
salgan las urracas, tórtolas,
perdices,
palomas, gorriones y las codornices.
Cuando acaban de salir, todos
juntitos se ponen
aguardando a San Antonio, para ver
lo que dispone,
y Antonio les dice: -No entréis en
sembrado
iros por los montes y los ricos
prados.
Al tiempo de alzar el vuelo, cantan
con mucha alegría
despidiéndose de Antonio y toda la
compañía.
El señor obispo, al ver tal milagro
por todas las partes, mandó
publicarlo.
Árbol de grandiosidades, fuente de
la caridad
depósito de bondades, padre de
inmensa piedad,
Antonio divino, por tu intercesión
Merezcamos todos la eterna mansión.

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