Acordes y tablaturas
Corriente Alterna Pablo Carbonell
Álbum: Aceitunas y estrellas | Año: 2000
- 15
- visitas
- 1
- versión
Versiones
1 versiónLetra
No sé por qué te fuiste ni por qué después al poco tiempo te dió por volver, no sé por qué. No sé por qué tomaste aquella triste desición de abandonarme y cuál fue la razón de tu regreso y qué pasó. Y al otro día te volviste a ir, no me diste ni tiempo de decir, de preguntarte si esa vez regresarías como la anterior, o si te ibas en busca de amor, y si fue así supongo que no encontraste (FUE) por eso fue, volviste pero cuando te apreté y te pregunté qué vas a hacer me contestaste muy así nomás, con el asi decir que si te vas, pero esa vez no te dejé, porque de un brazo furte te agarré pero fue inutil, cuando me acosté sentí la puerta y eras tú que te pirabas sin decir ni "mú", quizá que fue mejor para los dos pero muy malo para mi. Por eso me alegré cuando te vi que regresabas pero no entendí por qué enseguida te oí decir que tú intención sigue siendo partir y si mi amor me pasas a cumplir tú A MSUI me deja ahí sin esperanza con respecto a ti, pero con la sorpresa de que así como te vi partir tambien te digo ven y te escuché muy bien decir que nunca me ibas a dejar para despues a ver faltar a tu palabra porque sin piedad te fuiste a algún rincón de la ciudad y al parecer no te gustó porque si no no entiendo qué te dió por dar la vuelta y pedirme perdón pero en seguida ¡maldición! Me abandonaste, y desde aquella vez partiste y regresaste más de 10 o 20 veces y es que ya perdí la cuenta y la velocidad de tu continuo ir y venir se va volviendo cada vez mayor, y bien te fuiste por el ascensor la puerta se abre y entras otra vez ¡Ay, no sé si es que volvés! que es imposible adivinar qué hacés, si te estás llendo y a la misma vez te estás viniendo y aquí ya no estás: "Acabas de venir ¿cómo, ya te vas?" Tu cara ya no se distingue más apenas en el corredor se ve una larga franja de color de tu vestido, es como un sifón, un huracán sin dirección. Un haz de luz cada vez más veloz, ya nadie puede verte porque no hay más que una tenue sensación, una fugaz sutil coloración en la baldosa de aquel corredor y la portera ya subió, trayendo un cubo con el fregador, le digo: "Doña, deje por favor" y me contesta: "¡No señor! El corredor lo tengo que limpiar" Y yo le digo que te va a borrar si pasa el trapo por ahí. Pero ella creé que me enloquecí, no sabe nada de lo que yo vi y un golpe de agua con jabón te lleva entera junto a la ilusión de adivinar un día en qué vagón viaja el secreto ay! de tu corazón