La oveja perdida
Javier BrúTono: — Capo en traste null
24° Domingo del T. Ordinario C | Lc 15, 1-32
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Si un hombre tiene cien ovejas y pierde una sola de ellas
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¿acaso no corre a buscarla y deja las otras hasta que la encuentra?
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Y en hombros la lleva a su casa y lleno de alegría a los suyos comenta:
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“¡Alégrense todos conmigo, la oveja perdida he traído de vuelta!
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ASÍ, HAY ALEGRÍA EN EL CIELO
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POR UN SOLO PECADOR QUE SE CONVIERTA.
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HAY MÁS, MAS ALEGRÍA EN EL CIELO
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QUE POR EL RESTO DE JUSTOS QUE EN DIOS ESPERAN.
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Si en casa una mujer perdiera de diez una sola moneda
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¿Acaso no iría alumbrando y barriéndola toda hasta que apareciera?
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Entonces saldría a la calle y llena de alegría a vecinas dijera:
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“Alégrense todas conmigo, que hallé la moneda que se me perdiera”
(Estrofa complementaria)
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El hijo menor pidió al padre que le anticipara su herencia.
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Se fue y malgastó cuanto tuvo y estando con hambre vio las consecuencias
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Entonces volvió con su padre pidiéndole empleo, esperando clemencia,
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y el padre al verlo de regreso, trató como hijo y cubrió con sus besos.