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Acordes y tablaturas

Eramos tan jóvenes Ismael Serrano

Álbum: La Llamada | Año: 2014

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  1. GTR Acordes + letra Guitarra 94

Letra

Éramos tan jóvenes que dolía casi
todo:
Madrid, su puerto de mar, el rumor
de sus olas
Como una yedra el tiempo gateaba
silencioso.
Cómo acercarme a ti sin parecer un
idiota.
Intento recordar cuál era la
respuesta,
¿dónde estaremos cuando cumplamos
cuarenta?
Cantaba Kurt Cobain, cerraba de un
portazo, huía
y, mientras tú suspirabas, se
aplazaba la vida.
Éramos tan jóvenes que parecían
verdad
el asta que soñabas en la frente de
un corcel,
las prisas sin maleta en aquel
maldito hostal,
la playa sin naufragio a la que
juraste volver.
Mis padres se han marchado, cocinaré
espaguetis.
Los viernes por la noche ardiendo
como un ave fénix.
Rones y amanecida planeando
barricadas,
pañuelos palestinos cuidándonos
las gargantas.
Ahora que llego a casa, que todos
los mares se aquietan,
repaso lo que he vivido, recuerdo
nuestras promesas
y he de decir que he cumplido con
algunas y no es poco.
He sobrevivido al otoño, a su
mordisco de lobo.
Amo a una mujer clara que amo y
me ama sin pedir nada,
una hechicera abre el cielo
cuando le canto una nana.
Puede que al mirarme ahora, con
ojos de aquellos días,
reconozcas al muchacho que a
ciegas te desvestía... ahhh... ahhh
Éramos tan jóvenes que todo nos
nombraba:
versos de Benedetti, cada amante en
su perjurio,
todo barco que encallaba en el banco
de tu plaza,
Julie Delpy y Ethan Hawke borrachos
junto al Danubio.
Ateo sin salvación, tú eras mi zarza
ardiente,
traías el carnaval a finales de
septiembre.
Llamaba de madrugada desde cualquier
cabina,
gritaba mil maldiciones mientras
Bagdad ardía.
Éramos tan jóvenes que todo nos
curaba:
los libros de Kundera, tus besos
zapatistas,
el asiento de atrás, dormir sobre tu
falda,
Marcos, subcomandante, cantándonos
por Sabina.
Intento recordar cuál era la
repuesta,
¿dónde estaremos los dos cuando
cumplamos cuarenta?
Cerraba Kurt Cobain tu corazón de un
portazo
y mientras tú llorabas memorizaba tu
abrazo.
Ahora que llego a casa, que todos
los mares se aquietan,
repaso lo que he vivido, recuerdo
nuestras promesas
y he de decir que he cumplido con
algunas y no es poco.
He sobrevivido al otoño, a su
mordisco de lobos.
Amo a una mujer clara que amo y
me ama sin pedir nada,
una hechicera abre el cielo
cuando le canto una nana.
Puede que al mirarme ahora con
ojos de aquellos días
reconozcas al muchacho que a
ciegas te desvestía.

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