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La viejecita de Mozambique Carlos Mejía Godoy

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  1. GTR Acordes + letra Guitarra 70

Letra

Yo soy Victoriano,  trotamundo
vasco,
llegué a Mozambique buscando una
flor,
al caer la tarde detuve el camino,
con chapela vasca y con mi acordeón.
En la misma puerta  de aquella
hostería
una viejecita  me identificó:
“¡los siete puñales de Santa María!
¡Usted es de España, lo mismo que
yo!
En tus ojos claros de almendro
florido
veo la Cibeles,  manantial de
amor,
y en tu risa alegre, loca algarabía,
la gente que corre en la plaza
mayor”.
Y yo, Victoriano,  trotamundo vasco,
sorbía una copa  de añejo jerez,
un llanto cuajado de melancolía
surcó la mejilla de aquella mujer.
“Cuéntame de España, ‘mutil’
aguerrido,
¿qué es de tu Bilbao? ¿qué es de
mi Madrid?
Yo vine a esta tierra hace ya
tantos años,
me empujó a esta suerte la guerra
civil.
Dime si aún alumbran los viejos
faroles
en la Cava Baja  del Madrid de
ayer,
¿todavía fluyen las aguas humildes
en el Manzanares que me vio nacer?
Si algún día vuelves por esos
caminos,
un favor del alma  te quiero
pedir:
tráeme un puñado de esa santa
tierra,
que quiero besarla para bien morir”.
- Quiero decirles, amigos míos,
que al volver a la patria tomé
un puñado de tierra española
para llevarlo a la viejecita de
Mozambique.
Yo soy Victoriano, trotamundo vasco,
volví a Mozambique buscando una
flor,
al caer la tarde detuve el camino,
con chapela vasca y con mi acordeón.
Lo que contemplaron  mis ojos
absortos
no cabe en los versos, ni en una
canción:
yacía postrada, gravemente enferma,
la viejita al punto me reconoció.
Sin decirme entonces  ni media
palabra,
bajo la luz tenue de un viejo
quinqué,
tomó aquel puñado de tierra española
que mientras besaba musitó a la vez:
“Gracias, joven vasco, que Dios te
bendiga,
ahora me muero dichosa y en paz,
porque he comulgado con la tierra
mía,
pensando en mi pueblo y en su
libertad”.
- Quiero decirles amigos míos,
que yo me alejé llorando con mi
chapela
vasca y mi acordeón peregrino,
y un solo pensamiento taladró mis
sentidos:
que tan importante es aquel que
muere
con un fusil en la mano defendiendo
la libertad de su tierra,
como el que muere en el exilio,
soñando volver a ella-.

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